< Hay que luchar por el reconocimiento de este
deseo de saber, que define la identidad docente, pues me animo a conjeturar que
los más profundamente deseado, como docentes, es que se nos reconozca como
deseo de saber, no como dueños del saber ni como manipuladores del
conocimiento. Sólo reconocidos como “deseo de saber” podemos enseñar; reconocer
el deseo de saber de aquellos que, con nosotros, aprenden> (Cullen, 2004).
En base a esta cita, es fundamental entender que no
hay una única forma de enseñar, sino múltiples posibilidades en función de los
aprendizajes que quieren promoverse, el contexto, los niños, los saberes
previos. Esto se vincula con la significatividad de los aprendizajes y el lugar
de las estrategias que los docentes ponemos en juego para favorecerlos.
Pero no existe una relación lineal entre estrategias y
contenidos porque existen otras también válidas en función de los diversos
contenidos y sus aspectos específicos. Es decir, que sobre la base de una
“buena enseñanza” respetuosa de los niños y sus aprendizajes, de los encuadres
y de lo reconocido como moral y epistemológicamente bueno (Fenstermacher,1989)
encontramos diferentes modalidades de puesta en marcha de las diversas
propuestas.
Una estrategia didáctica, entonces, no es buena o mala
aislada del contexto en la que se plasma, sino adecuada o inadecuada en relación
con la situación y lo trabajado. Descartamos toda estrategia tendencia a la
apropiación vacía y mecánica de saberes bajo sistemas que llevan a una
reiteración apática en función de la modalidad de premio-castigo.
Éstas no son ni moral ni epistemológicamente buenas ya
que no posibilitan los aprendizajes verdaderos, creativos y elegidos, sino las
resoluciones momentáneas y de compromiso. Asimismo, no hay que desvalorizar el
aprendizaje mediante la elocuencia recíproca, en otras palabras, permitirse la
enseñanza mediante el diálogo fluido, entre alumno-docente, donde en la
sencillez de un diálogo constructivo también se puede aprender.
Pensamos en educadores que buscan permanentemente la
enseñanza de cada contenido para que pueda ser aprendidos por estudiantes
heterogéneos, peculiares, en cuanto a su desarrollo y su identidad.
Pensamos en docentes que aprenden y desaprenden
constantemente, que seleccionen y organicen una diversidad creativa de tareas
como oportunidades de aprendizaje, como opciones elegidas desde la ética.
Desde este marco, el trabajo con la planificación
didáctica diaria implica elecciones y decisiones permanentes , e
institucionales fundamentadas, claridad en las metas y saberes propios del
nivel primario, un estrecho conocimiento de los niños y su desarrollo, un
trabajo de reflexión y evaluación, análisis crítico de la realidad, revisión
indeleble de las propuestas y estrategias, el replanteo de las acciones y del
rol docente como responsable directo de los procesos de los estudiantes y una mirada
atenta al tipo de hombre que se quiere formar.
Para finalizar y concluir mi análisis adhiero esta poesía sobre los sueños
del autor Martin Luther King:
Tengo un sueño
MARTIN LUTHER KING
Tengo un sueño,
Un solo sueño,
Seguir soñando.
Soñar con la libertad,
Soñar con la justicia,
Soñar con la igualdad,
Y ojalá ya no tuviera
Necesidad de soñarlas
(…)
Soñar con la paz,
En el mundo,
En mi país,
En mí mismo
Y quién sabe
Cuál es más difícil
De alcanzar.
Soñar que mis cabellos
Que ralean y se blanquean
No impiden que mi mente
Y mi corazón sigan jóvenes
Y se animen a la aventura,
Sigan niños y conserven
Su capacidad de jugar.
Destaco esta poesía sobre los sueños
porque:
- Porque entiendo a la planificación como una trama para tejer sueños.
- Sueños de niños que juegan y aprenden.
- Sueños de propuestas significativas que generan aprendizajes
importantes de recorridos de enseñanzas ricos y respetuosos, de jornadas
productivas y no inertes, de objetos y espacios para todos.
- Sueños de estrategias docentes que promuevan situaciones de buena
enseñanza, de docentes ocupados en la promoción de lo humano.
- Sueños de gobiernos comprometidos con
la educación de su pueblo y el respeto por los derechos de todos los
niños.
En definitiva, sueños de
aportar a la construcción de una educación mejor, desde una parte activa de la
vida escolar la cual implica una construcción de códigos compartidos y
respetuosos de la diversidad.
Se trata de una tarea
compleja, pero vale la pena, porque imprime coherencia e identidad a la vida
escolar y especialmente porque la conforma como una tarea profesional, pensada
y no librada al azar.
Entonces, también vale
la pena retomar la sensación de que aún es posible, de que todavía se pueden
buscar nuevos caminos y sostener los sueños; intentar reconstruir este mundo
educativo recreando nuevas utopías que abran las puertas a una vida plena de
sentidos y a escuelas colmadas de proyectos diversos e ideas con significados
verdaderos.
“El destino reservado a
los niños depende de la actitud de los adultos” (Doltó, 1986)
Bibliografía consultada.
- Paulo Freire. Cartas a quien presente
enseñar. siglo XXI. (2010) Editores- Buenos Aires.
- Cullen, Carlos. Aportes para el debate curricular: Formación Ética y Ciudadana. (2001) Buenos aires.
- Fenstermacher, “La buena enseñanza” (1989) – Buenos Aires.
- Duseel L, y
Southwell M. (2006). “Claves para pensar pedagogías para este tiempo”.
“La escuela en el mundo.” Editorial- Revista monitor de la educación.
- Freire Paulo (1994) Enseñar – Aprender
lectura de la palabra. Carta n°1. Carta a quien pretende educar.
Editorial-Siglo XXI.
· Cullen, Carlos. “Perfiles ético-políticos de la educación”. Paidós,
Argentina.2004.
· Dolto, Françoise. “La casa de los niños”. Paidós. Barcelona.1996.
· Fenstermacher, Gary. < Tres aspectos de la filosofía de la investigación
sobre la enseñanza>,en M. Wittrock, La investigación en la enseñanza I,
Madrid, Barcelona, Paidós, MEC,1989.
(Trabajo Práctico Final : S.F.C)