Era más fácil dejarme pisar que quererme. El amor se medía en cuánto me perdía por el otro, y me lo creí tanto que dejé de estar en el mapa. Por eso no fue fácil volver. Había estado viviendo en las sombras de los otros, caminando deprisa para no encontrarme a mí misma, evitando los espejos no fuera a ser que me viera y quisiera darme una oportunidad. No fue fácil andar y no encontrar mi sombra por la luz que llevaba dentro. No fue fácil darme cuenta de que siempre estaba conmigo, que no podía reprocharme dejarme sola. Mi invierno duerme fuera desde que no lo dejo pasar dentro.