Era más fácil dejarme pisar
que quererme.
El amor se medía
en cuánto me perdía por el otro,
y me lo creí tanto
que dejé de estar en el mapa.
Por eso no fue fácil volver.
Había estado viviendo en las sombras de los otros,
caminando deprisa
para no encontrarme a mí misma,
evitando los espejos
no fuera a ser que me viera y quisiera darme una oportunidad.
No fue fácil andar y no encontrar mi sombra
por la luz que llevaba dentro.
No fue fácil darme cuenta
de que siempre estaba conmigo,
que no podía reprocharme dejarme sola.
Mi invierno duerme fuera
desde que no lo dejo pasar dentro.
