Mi teoría es que cada cierto tiempo la vida te lo pone delante para que evoluciones y de una vez por todas te lances a eso que llevas tiempo sabiendo dentro de ti. Cuanto más te resistes, más aprieta. Tratar de mantenernos en un lugar en el que ya no podemos seguir creciendo, duele. Deshumanizarnos, anestesiarnos y alejarnos de nuestra propia experiencia para evitar dar el paso, también. Duele incluso más que un proceso de cambio en sí, aunque a veces nos queramos convencer de lo contrario.
En todo este proceso personal he necesitado tiempo para tomar distancia y ver las cosas con perspectiva. Y en todo este torbellino de ideas, cambio, sentimientos y verdades incómodas “me alejé de la inmediatez”. De mis propias prisas, del exceso de perfeccionismo y del querer estar siempre ahí para todo menos para mí. Me alejé de las redes sociales y me descubrí clara y serena. Me alejé del problema y apareció la solución. Me alejé, me alejé de todo y me acerqué a mí misma. Y me tuve en cuenta. Descubrí que cuanto más me acercaba a mi propia humanidad, más y mejor me acercaba al mundo, al otro.
En todo este proceso personal he necesitado tiempo para tomar distancia y ver las cosas con perspectiva. Y en todo este torbellino de ideas, cambio, sentimientos y verdades incómodas “me alejé de la inmediatez”. De mis propias prisas, del exceso de perfeccionismo y del querer estar siempre ahí para todo menos para mí. Me alejé de las redes sociales y me descubrí clara y serena. Me alejé del problema y apareció la solución. Me alejé, me alejé de todo y me acerqué a mí misma. Y me tuve en cuenta. Descubrí que cuanto más me acercaba a mi propia humanidad, más y mejor me acercaba al mundo, al otro.
Hoy es el primer día en esta nueva aventura a la que digo sí. La naturaleza sigue su curso, las flores comienzan a abrirse y tengo la certeza de que otras formas son posibles. Quizá se trate de saber cuándo alejarse de la inmediatez para adentrarse en la propia experiencia humana.
Con cariño,♥