< Hay que luchar por el reconocimiento de este deseo de saber, que define la identidad docente, pues me animo a conjeturar que los más profundamente deseado, como docentes, es que se nos reconozca como deseo de saber, no como dueños del saber ni como manipuladores del conocimiento. Sólo reconocidos como “deseo de saber” podemos enseñar; reconocer el deseo de saber de aquellos que, con nosotros, aprenden> (Cullen, 2004). En base a esta cita, es fundamental entender que no hay una única forma de enseñar, sino múltiples posibilidades en función de los aprendizajes que quieren promoverse, el contexto, los niños, los saberes previos. Esto se vincula con la significatividad de los aprendizajes y el lugar de las estrategias que los docentes ponemos en juego para favorecerlos. Pero no existe una relación lineal entre estrategias y contenidos porque existen otras también válidas en función de los diversos contenidos y sus aspectos específicos. Es decir, que sobre la base de una “bue...